miércoles 9 de diciembre de 2009

Los llantos inmundos
y falseados distorsionan
la realidad.
Más risas, ¿para qué
sonreir?
Distorsión, las manos
sobre la cara limpian
el falso ego consumista
de sonrisas dibujadas.
¿Duele? ¿Acaso es
fácil pintar el rostro
cuando la negación
del tiempo se suspende
por exceso de decoro?

martes 8 de diciembre de 2009

Observas,
y en la observación
compones agrias
melodías.
Caes en la suspensión
de un abatimiento
disfrazado de resignación.
Recuerdas más de lo
debido, rompes con
las manos aquel
dulce rostro que
un día fuiste.
La gravedad te
golpea sosteniendo
el aliento sobre
llamas metálicas,
palidecen las llagas
versificadas.
Caes, ¿quién fue
tu enterrador?
¿Quién logró
hacer de ti
un desterrado
bululú?
Abriendo camino
cuando las calles
son enterradas
bajo largas miradas.
Abriendo camino
cuando el cielo
se precipita
sobre los descarnados
ojos de vengativas
caras que despojan
sueños ajenos.
Buscando llaves,
tan sólo eso,
buscando la apertura
hacia nuevos tiempos.

jueves 3 de diciembre de 2009

Encendidas
luces cegadas
por la verdad.
Irritadas pupilas
sobre enmudecida
ciudad.
Golpeada por pies
unidireccionales
en un doloroso afán
consumista,
en el decoro de un
abrazo la soledad
es ahogada.
Luces encendidas
ensombreciendo
la realidad,
pisados los sueños,
suspendidas las
horas del leve
ruido del silencio
las palabras vienen
sujetando con firmeza
el estómago.
Nada prevalece,
las máscaras
desmaquilladas
mostraron al
fin esa onírica
mirada pintada
cuando dijeron
que la vida
iba más allá.
Seco, rostros
sedientos
sometidos
a insanas
habladurías,
rostros conformistas
con el primer golpeador
de puertas.
Qué fácil resulta
desterrar y olvidar
en ese esqueleto
demente.

miércoles 2 de diciembre de 2009


Suspensión
de puntos
elevados
hasta la
separación
de ese único
mundo que
un día caminó
por solitarias
calles.
Suspensión
de puntos,
creando líneas
divisorias
que oculten
la decepción.
Al abrir los
ojos tras un
ligero y punzante
pestañeo ves
que el escenario
estuvo lleno
de maniquíes,
figuras ancladas
en sombras que
aprendieron
a hablar con
aparente humanidad.
Comen de los restos
quienes por sí mismos
no pueden respirar
por falta de realidad.
Juegan con versos
quienes muertos
reavivan sus
espíritus usurpando
movimientos y gestos.
¿Mente real o simplemente
un falso eco de lo que nunca
podrá alcanzar?

martes 1 de diciembre de 2009

Cerrando
pestañas,
tapando
caras,
anhelando
nuevas calles,
nuevos gestos.
Dolorosas paredes
queman el aliento.
Los ojos sin mirar
abrazan el contenido
de una página
en blanco cuya
tinta negra bañó
la ciudad de solitarias
mentes perdidas
entre mentiras,
autoengaños, mentes
dirigidas bajo actos
oficiales disfrazados
de conformismo innato.
Mientes, te quieres
bajo la oscuridad,
sales a la luz,
te escondes, huyes
de la mirada.
Temes ser descubierto,
temes ser tú, disfrazado
destrozas los pies
caminando extraños
y desconocidos pasos.
Agonizas voluntariamente,
encierras en cajas lo que
eres, huyes, continuas
huyendo.
Traté de alcanzar,
descubrir el conocimiento,
cuanto más cerca mas
lejos quedan los sueños.

lunes 30 de noviembre de 2009

¿Dónde termina
la vida y comienza
el ensoñamiento?
¿Son los sueños
el principio motor
de la respiración o
un falso escenario
donde somos los
protagonistas de
un agónico esperpento?
Despiertas y sientes
que no eres tú sino
un leve reflejo de
una herida no sellada,
una gota de sangre
resbalando por amplias
y desconocidas calles.
Caminas y conforme
tu cuerpo avanza
sientes la tierra
que fue pisada
con venganza.
Lloran las aceras
al verte caminar,
llora el cielo en
su máximo deseo
de evitar la caída.
Suspensión de
rostros encadenados
al corazón.
Difuminados ojos
decorados en el
pensamiento,
ilusiones embellecidas
tras la muerte de
ese adiós.
Envueltos en
una fría piel,
son analizadas
las palabras,
no hay esperanza
sino ópticas ilusiones.

domingo 29 de noviembre de 2009

Ascienden
pisando
cabezas,
jóvenes
mentes
sin ideas.
Máscaras
en busca de
reconocimiento,
creadas bajo
sometimiento.
Escaleras, siempre
hay un escalón,
una caida, un
recuerdo que
suspende el
movimiento
impidiendo
el paso.
Y mueres,
y tu alma
cae regocijada
en el ego de
aquel día que
te convertiste
en muñeco.
Un muñeco
manoseado,
un muñeco
de trapo
sin vida ni
aliento.
Vendiste cuanto
eras por una
sociedad que
olvidará cuanto
fuiste.
Una mano golpea,
sigues cayendo,
ahora eres tú el
que golpea.
Tanto dolor
pendiente de
la felicidad,
tanta angustia
en conversación
con oscuras paredes.
Vives, mueres cada
día y el tiempo carece
de importancia.
Te olvidas a tí mismo
en virtud de una
existencia forjada
en falsas bocas
ahogadas por un
autoconvencimiento,
grandes pinceladas
para tan paupérrimos
corazones que dicen
que el amor dejó de
ser verdadero sentimiento.