viernes, 9 de enero de 2009

amanecer



Hablé con la noche,

susurré a las estrellas,

hice un pacto con

la soledad,

jamás me abandonaría

si yo le entregaba

este corazón perdido

por la ira,

jugaríamos a ser

titiriteros de corazones,

manipuladores de canciones

creando nuevas melodías

que convirtieran el agua

en fuego y éste mismo en hielo

con el fin de jugar con las leyes

de una naturaleza que no

quiere seguir viviendo.

Trazamos curvas, unimos

puntos, al final de cada jornada

nos percatamos que el universo

sin amor no es mundo.

Todo tiene un principio

y un final depende tan sólo

de nosotros que adelantemos

los acontecimientos, si queremos

jugar con el tiempo

somos libres pero es mejor

esperar aquello que crees

que sucederá pues es la paciencia

el mejor amigo de la incertidumbre,

en muchas ocasiones prefiero ver

la vida pasar que actuar,

observar, materializar

lo que siento, reír en silencio

mientras disfruto de esta

película en vivo y en directo,

pues la vida es cine en estado puro,

actuamos en dramas o

en comedias, tan sólo nosotros

sabemos que vida queremos escoger,

si una vida vacía o una vida

repleta de vivencias.

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