domingo, 11 de enero de 2009

..

Sin claves
en la última
curva del
deseo,
mientras
pensaba que
lo efímero
era puro
desperdicio,
dedicada a
grandes cosas
ahogué la
respiración
luchando contra
el tiempo,
aprendí que
no hay dueños,
tan solo mentes
andantes en busca
de consuelo.
Desperfectos,
una sonrisa
desdibujada
en una habitación
convertida en
cárcel y destierro.
Tan sólo deseo
que me hagan
sonreír, que logren
arrancar de la melacólica
mirada una sosegada
tranquilidad que haga
de mi rostro una guía
directa a las palabras,
que fluya el silencio
mientras los besos
sean dados, que
suene la música
mientras caemos sobre
el suelo alejándonos
de nuestros propios
cuerpos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario