miércoles, 14 de enero de 2009

..

Una fuerte
patada,
una realidad
abrazada a la
carencia de
sentimiento.
No hay espacio
en tu corazón,
cierras los ojos
ante la realidad
que presento.
Con un adiós
huyo en busca
de refugio perpetuo.
Ese cobijo oscuro
donde recomponer
el cielo, donde
poder besar el
suelo.
Procedo de un
mundo onírico,
traté de cuidar
cuanto posees,
auxiliarte esas
noches frías
enviándote versos,
supe desde el
primer momento
que la realidad
caminaba desorientada.
No encontrabas esa
senda hacia la felicidad,
traté de ser tus
huellas.
Vine de la nada
y a la nada vuelvo,
engañosa y manipuladora
esperanza que jugaste
con lo que siento,
cruel, vil, maldita
hora en que vi
cuanto tenías,
tanto virtudes como
defectos mi voz
hablaba tan solo
de amor.
Cada mirada
cada gesto,
cada silencio.
Adiós, encierro
mi cuerpo entre
estos versos
delimitados
por un destartalado
corazón y cuatro
sueños que visten
esta habitación.

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