domingo, 25 de enero de 2009


Carbonizado¨,

nada permanece,

todo cambia,

ya no hay horas

no hay trenes,

sin más dinero

en los desgastados

bolsillos de un

vestido adquirido

en las antiguas islas

británicas, exprimo

la imaginación para

poder escapar del

silencio ruín de

esta habitación.

Mirada excéntrica

sobre corazón dolido,

dolor que un día

apareció sin ser

llamado.

Grandes pasos

para tan pocos

peldaños, rozo

el techo, sujeto

vigas, mundo

complejo, donde

no hay más sentimientos,

quién cree en ese amor

si apenas queda.

Sigo en lista de

espera, esperando

transplante de

corazón, unas

manos nuevas

que acaricien esta

empequeñecida

lágrima aún enquistada

tras múltiples paradas,

esos choques frontales

entre el sueño y el

ensoñamiento mientras

la realidad golpea de

nuevo y penden las

hojas de un calendario

aún no estrenado.

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