lunes, 26 de enero de 2009

clonados días

Tan cerca la distancia aún recuerdo cuando la primavera se adelantaba, aromas nuevos a mitad de enero, impermeabilizada la piel lloviera o nevara todo resbalaba suavemente.
Enmudecido el corazón es sólo la imaginación quien puede ver a través de la oscuridad, mientras
escucho los ecos de tu voz aún guardados en la mano, retuerzo cada palabra tratando de analizar las causas de cada fracaso.
Si volvieras a la realidad pediría tan sólo un deseo, abrazarte y no separarme de tí, brillara o no el sol tú serías mi luz eterna, esa dulce melodía aún no escrita, si volvieras a respirar, resucitaría aquellos días muertos en los que en soledad he recompuesto tu difuminado rostro sobre un inestable tablero de ajedrez donde cada esclavizada figura lucha con matemáticos movimientos por encontrar un nuevo color. Blanco ó negro si es cuestión de sentimientos no hay tonos grisáceos en los que pueda el corazón bañarse, vida o muerte, tan sólo un segundo para que una lágrima recorra tu rostro calmando ese frío intenso.
Caminas conforme descansado te encuentras, al finalizar la jornada recuerdas aquello que debiste haber dicho, el fracaso depende de las horas perdidas en vagones de metro que te empujan a ser como piezas de anclaje en ligero movimiento.
Ahora, sin conciliar el sueño, consumo cada suspiro de vida del último cigarro, tratando de acabar con mis pulmones pues abandonaron la respiración aquel angustioso agosto.
Dicen que mañana será otro día, pero mañana nacera un día aparentemente nuevo que será igual que el anterior, días clonados sujetos a un inestable tiempo, nada sorprende, todo adormece, sin aceleración ni presión, sigo caminando sentada mientras observo cada acontecimiento externo.
Ya no hay cura, no hay remedio para este ensoñamiento perpetuo, escribo aquellos vuelcos solitarios vertiendo cada sentimiento en la mano, los moldeos transfigurándolos en complejos reflejos pintados en estos temblorosos y enrojecidos labios.
Rostro serio, mirada enquistada en pensamientos, leo palabras aún no escritas, escucho aquello aún no dicho, protejo cada sentido del mundo exterior pues nacen días clonados que ya no tienen nada que aportar.

Tres años junto a sus respectivos cambios estacionales, calor, frío, vientos jugando con caducas hojas, largo tiempo resaltado por la ausencia de un sentimiento, el más deseado y odiado, el más olvidado y amado, sentimiento contradictorio que nace y desaparece sin avisar, suspiro incoloro que azota el corazón arrebatando la libertad, sometiendo el corazón a fuertes latidos esperanzadores, leves cargas eléctricas que resucitan la verdad alejándote del miedo e inestabilidad.
Trece años, largo tiempo luchando contra el auto convencimiento, trece años recomponiendo lo muerto, tres de los cuáles fueron abofeteados por una súbita muerte del amor. Ahora ejecutivos clonados muestran el ideal diario que debemos seguir si deseamos alcanzar una falsa felicidad, tribus urbanas caminan alineadas sin mediar palabra, ni pensamiento propio ni futuro, corazón y mente son compartidos por vallas publicitarias estacionadas en interminables carreteras directas al suicidio del mundo onírico.

pumukimuakas

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