sábado, 10 de enero de 2009

desmaterialización


Miedos,

nada por

ofrecer,

melancolía,

arrobamiento,

sin soporte

ni caminos,

empezar de

nuevo las

suturas de

ese desvencijado

diario que exije

ser escrito y renovado.

Un piano, tan sólo

teclas pulsadas

cuyos mecánicos

movimientos

logran conmover

la tristeza alejando

cada esencia de

su propia esencia

hasta provocar

la desaparición

de la materia,

convertidos en

sentimientos,

viajamos a extrañas

tierras donde el

miedo no es miedo,

donde el amor no es

amor sino extrema

felicidad, donde

el silencio no

es silencio sino

eterno beso

de dos corazones

desmaterializados

que apuestan y luchan

por ese amor verdadero

y auténtico.

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