miércoles, 14 de enero de 2009


Grisáceo

velo ocultó

mi rostro

antes del

alba.

Éramos unos

pocos rezagados,

inmersos en nuestros

propios pensamientos.

Con la mente aún

ensoñada, Madrid

se levanta conforme

las alarmas forcejean

con la sosegada noche

reinada por la oscuridad

de una prolongada soledad.

Los ojos, negados a recordar,

borraron aquellas imagenes

guardadas entre los

apuntes de literatura

medieval:everismo,

cuaderna via, métrica,

saturación prosificada.

No quise despertar,

no quise escaparme

de esos siglos en los

cuales los versos

caminaban vivos.


¿Qué está sucediendo,

realmente ella ha muerto?

Sin ella, muerto está

el universo, sin ella

nada florecerá,

el suelo será

suelo, pisaremos

el olvido pasando

desapercibidos,`

sin huellas ni

beneficios, seremos

los olvidados de

una envejecida

historia que aborrece

cuanto ocurre y borra

del calendario los

las únicas sendas

directas a la felicidad.

Sin libertad ni equilibrio

tememos despertar,

huímos de la realidad,

negamos nuestra historia

vendiento diferentes

maniquíes conforme

aparecen nuevos

corazones.

Si alguien ha de

quererme será

tanto con defectos

y virtudes, pues

maquilla el rostro

distorsionando la

verdad, ofrecer

tan sólo un espejismo

dando grandes rodeos

tan sólo lleva a perder

a gente por el camino.

Tememos ser conocidos,

luchamos contra la

profundidad, falta

generosidad, somos

grandes copistas

de esa anhelada

realidad, capaces

de pagar un alto

precio por encontrar

ese amor verdadero.

Temor ante una

solitaria muerte

nos empujan a actuar

como los demás.

Deseamos la normalidad

desconociendo dicho

concepto, somos copias

de una sociedad carente

de sentimientos.

Somos piezas mecánicas

de una antigua cámara

fotográfica que plastifica

miradas.

Si una de esas piezas es

incapaz de encajar,

será tirada, olvidada,

destruida o guardada

en un cajón a la espera

de ser útil para

seguir dicha alienación.

Y la poesía fue guardada,

no logró encajar en

mentes hipócritas

que ven en la racionalidad

las respuestas a preguntas

siendo la lucha sustituída

por la comodidad y la

monotonía del que

olvidó que nacemos

de la poesía pues no

hay mayor poesía que

el amor, ese dulce beso

en el corazón

pumukimuakas

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