martes, 13 de enero de 2009

siente


Frío, gélido

vaho sobre

blanca nieve

que yace en

los tejado.

Dulce rostro

arrastrado

a doloroso

latido.

Espejismo

o realidad,

qué esconde

ese cuarto.

Cuatro paredes,

oasis descubierto

tras tempestuosas

nubes cubiertas de

hielo.

Frío, oscurece ese

vaho mientras camina

cercano al ocaso de

temidos versos.

Silencio, escucha

la sonoridad incolora

que deja nostálgicos

ecos.

Siente, siente la

esencia de un

corazón perplejo,

acaricia con las

pupilas cuanto

acontece, reviviendo

cada día aquello que

da verdadero sentido

a la vida.

No es la materia,

ni el dinero, no

es el trabajo a

destajo sino

los sentimientos.

Siente cada beso,

cada abrazo, muerde

con desgarro cada

oportunidad de

resucitar aquellos

perdidos dones

que te fueron otorgados.

Camina despacio pero

avanzando, no deshagas

caminos en busca de

lo perdido.

Sólo hay un tiempo,

sólo un reloj que avanza

a grandes pasos sin

mirar el pasado.

Pues el pasado son

viejas fotografías

plastificadas y perchadas

que sirven de fondo de

armario.

Presente futurizado,

tan sólo son válidos

los actos que te

hacen mejorar,

no aquellos que

juegan con la

sinceridad sino

aquellos que aman

de verdad cada gesto,

cada acaricia, esos

pequeños momentos

dignos de dibujar

con los dedos.

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