jueves, 12 de febrero de 2009

Altos cipreses
forman la línea
divisoria entre
la vida y la muerte.
Una llamada,
una mentira,
palabras no
sentidas,
sentimientos
pintados, vestidos
de ensombrecidas
máscaras que mienten
más que hablan.
Falsa conceptualidad,
falsos diccionarios
vendidos con facilidad,
rápidas ideas sometidas
a un vago entendimiento.
Nadie dice la verdad,
malas jugadas, febriles
corazones anestesiados
por etiquetas manipuladas
al antojo de aquellos
que temen estar sólos.
Sin corazón ni alma,
involutivas señales
que abren angosto
camino tras cada
huella pisoteada.
Nadie ama,nadie
quiere saber nada,
sin amor ni palabras,
la verdad queda reducida
a cenizas desfiguradas.



pumukimuakas

No hay comentarios:

Publicar un comentario