sábado, 7 de febrero de 2009

cambios

Deseábamos
tanto, luchamos
tan poco.
Deseábamos
de todo corazón,
dejamos de luchar
tras esa batalla
perdida.
Dejamos de desear
cuanto nuestra
vista no abrazó.
Sin remedio ni
cura, sangran
las pisadas de
quienes no dejaron
huella.
Sangran las lágrimas
derramadas de aquellos
indigentes que bebieron
el útlimo sorbo de
esperanza depositada
en una política
desalmada.
Las luces son apagadas,
ya no hay nada, ni arte
ni libertad, constante
cambio climático
emocional.
Nada pertenece,
nada se merece
la lucha, nada
importan nada
prevalece.
Constante cambio,
constante involución
provocados por necios
intereses infrahumanos
que desechan la historia
volviendo a cometer
los mismos errores
sin aprender que somos
más que compra venta
propagandística en
un mundo irreal
donde los ideales
murieron dando
paso a cheques
blancos sin firma,
sin fondo, extraviados
sentimientos propagados
por falsas miradas encendidas
tan sólo ante un buen
negocio que alinea mentes
humanas reduciendo las
posibilidades de amar
y ser amado en extrema
libertad.

pumukimuakas

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