martes, 3 de febrero de 2009

Cuando una
mano se abre,
cuando una
pestaña cae,
cuando un dulce
soplo se enreda
en el pelo.
Es el brillo de
un sol bañado
en el agua,
es el agua de
una luna llena.
Corazón en cuarto
menguante deseso
de una luna nueva.
Cada rayo, cada
beso, heridas de
un pecho convertido
en eterno manantial
de palabras.
Fluidez, tan sólo
suave aleteo de
una mano acariciando
el rostro amargo del
cansancio.
Querían amar
aquello deseado,
esperando la
correspondencia
de enviadas cartas
sin destinatario.
¨Cartero sin
cartas", corazón
sin melodía ni
pentagrama.
Vivían aquellas
páginas en blanco,
yacían los cuerpos
sobre sellos estampados,
miradas sin pupilas,
pupilas junto a esquinas.
bocas derretidas esperando
la devolución de esos
besos robados.

pumukimuakas

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