martes, 17 de febrero de 2009









"La mente que tiene agudeza pero le falta amplitud de miras tropezará en todo momento, se atascará y no logrará progresar"
Rabrindanath Tagore












Mi luna mi no sol que alumbra cada sueño elevándome al mundo de los pensamientos. Mi no sol, mi esplendor, cuanto tiempo ha pasado, al nacer susurrabas en mis oídos leves canciones de cuna. Ahora mientras lucho por alcanzar la madurez, te has convertido en el espejo donde plasmo cada verso, donde veo mi alma reflejada. En cuarto menguante, en la plenitud donde las notas musicales me han convertido en un tenue rayo, en una niña grande a la espera de un amor perdido. Enrojecida, eres el contraste colorido plasmado en mis labios, que lucha por ganar la batalla a este cielo ennegrecido repleto de palabras. Se mi luz y yo me convertiré en tu boca, en tus oídos para que puedas ser la más fiel espectadora de esta vida en busca de sentido.
Todo llegando a su fin, las miradas a un infinito cielo, las risas, las palabras, nuestros sueños. Todo culminará en poco tiempo cuando el sol y la luna se enamoren fundiéndose en dulces sueños, cuando vuele directa al destierro, será convertido en pendiculares esferas un nuevo minutero. Nuevas horas serán concebidas siendo el tiempo paralizado, no hay respiración, ni falsos decoros, tan sólo virtud meciendo cada defecto, envolviendo cada cuerpo con renovados sueños.

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