jueves, 19 de febrero de 2009


Muertes
grabadas,
encadenadas
a la tierra,
sepultura
lapidada
con falsas
esperanzas.
Venden aquello
íntimo jugando
con la libertad,
sin más expresión
someten la felicidad
limitando la mirada.
Ciñen cuanto ven
a un exacerbado
materialismo
corrompiendo
el silencio con
sordas quejas.
¿Porqué? ó
¿cómo? Sin
más preguntas
arrancan corazones
resucitando cada
eco suspirado
mientras las calles
son llenadas con
mentes no pensantes
encerradas en
pequeñas cajas
polvorientas
ocultas tras
pequeñas lágrimas
derramadas haciendo
de esta sociedad
ratoneras cubiertas
de trampas.

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