domingo, 22 de febrero de 2009

Nada caminaba,
estático el cielo
envolvió el día
oscureciendo
cada ventana.
Nada dijo nada
mientras la noche
era abandonada.
Comían los pájaros
las migajas de aquellos
que malgastaban la
realidad en busca
de sentimientos baratos.
Querían rasgar ese
manto azul, deseaban
cruzar altos edificios,
soñar despiertos,
dormir dormidos,
desvanecer cuanto
miramos eliminando
espejismos, chasqueamos
sentimientos anhelando
conocer lo desconocido.
Limitados vemos un
nuevo ocaso, callejón
sin salida escondido
tras cada pupila.
Enquistada y perpetua
sonrisa en aquella
lágrima seca.
Es la tierra quien
camina al encuentro
de nuestros pasos,
es el cielo quien baja
a la tierra en busca
de corazones frios
y solitarios.

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