martes, 24 de marzo de 2009


Apuntas al cielo,
tratas de llegar
a la cumbre de cada
pensamiento olvidando
que un día fuiste deseado.
Cansado de amar niegas
la mirada ocultándola
tras largas calles,
pones en cada ojo
interrogantes sin
respuestas.
Sin precisión ni
exactitud alientas
el desaliento agotando
la existencia tan sólo
con el deseo de dormir
un profundo sueño.
Temes despertar aún
siendo conocerdor de
cada realidad, pues
una vida sin sueños
es una realidad sin
base ni pleno conocimiento.
Una vida sin sentimientos
es una boca cerrada
sin suspiros ni versos
donde las manos son
meros intérpretes de
cada reflejo.
Oasis perfecto en sintonía
constante con el corazón,
recíproco universo de
olvidadizos abismos
abrazados a un doliente
corazón cuya única lágrima
es haber amado sin sentido.
Tras años de pasos perdidos
te encuentras en el mismo
punto de encuentro, sigues
señalando ese cielo que
abrazó cada agridulce
momento y sonries
sin gracia ni virtud
esos gestos de amor
sincero prostituídos
al mejor postor.
Cerrado el puesto de
besos robados suturas
cada frase rota sin un
adiós, tan sólo dejas estar
lo empezado y terminado.

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