sábado, 7 de marzo de 2009



Formuladas
ideas con el
fin de prolongar
la vida de esas
rosas que nacieron
cerradas.
Cada desteñido
pétalo arrebataba
cada suspirante
segundo mientras
los andenes caminaban
contrarreloj en una
dura batalla contra
la vida.
La rutina no era
monotonía sino
eterna espera
de fatídicos encuentros,
de idas y venidas,
de vagones de metro
cuyas vacías miradas
quemaban los más
profundo de Madrid.
Metidos en las entrañas
de una gran ciudad,
recorremos su cuerpo,
pisamos su rostro,
vemos como fluyen
sus venas, nutrimos
los oídos con intrahistorias
paralelas, con ensoñadas
palabras de quienes luchan
por fortalecer las miradas
impidiendo que el sufrimiento
entre cada día por la ventana.

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