sábado, 7 de marzo de 2009

He buscado en cada calle, en cada esquina, en cada plano de metro y siempre he vuelto al mismo lugar. Tejía rostros, observaba cada segundo deteniendo el tiempo, eran aquellos momentos en los cuáles cuando perdía la esencia entre tramo y tramo de un trayecto desconcertado por la ligereza de unos grandes y rápidos pasos.
Cayeron las hojas otoñales sacrificando sus últimos suspiros para dar sucesión a un frío invierno, demasiado rápido murió éste cubriendo su rostro de larga y primaveral espera cuyos pétalos besaban los frutos de un de una larga espera negada a despertar entre cerezos.
Lo que antes era negro fue convirtiéndose de inteso blanco, cada rayo era un eco de recuerdos y anhelos, la lluvia no caía, tan solo era reproducida por una mirada perdida donde no era fácil encontrar la salida.

Costurera de
versos perdidos entre
insonoros besos.
Enajenados sentidos
desembocan en intensos
sentimientos.
Ríos recorriendo el rostro
conflueyen alrededor
de una temblorosa
boca cubierta de
un rojo intenso.
Subían las ilusiones
aproximándose
a lo más alto del
pensamiento.
Sin oscuridad
las luces fueron apagadas
y el telón quedó plegado
aguardando esa espera
entre bambalinas
de ensueño,
esperando
que un
día
salgas a mi encuentro.

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