domingo, 15 de marzo de 2009

Quemadas las
pestañas tras
tumbar el sueño
frente al sol.
Quemado el humo
de la última bocanada
de viento son tristes
las horas sentadas
a la luz de la sombra.
Comprada la sonrisa
las manos caminan
sobre el blanco camino
que recorre los versos
de tinta.
Captando las señales
que el cielo decide
enviar, son largas
las tardes de domingo
en las que sobre la
mesa son escritas
las verdades y
aniquiladas las
falsedades.
Sin caretas ni
palabras ocultas
tras la espalda,
no más frases
dichas en mi
ausencia ni cosidas
a cada huella.
No digo adiós para
volver al instante y
deshacer las palabras,
no digo un hasta luego
si de verdad no lo siento.
Camina de frente
dejando que el tiempo
oculte mi cuerpo,
cuanto soy y cuanto
tengo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario