jueves, 26 de marzo de 2009

Susurra,
escucha
los ecos
de mis
suspiros,
Escucha
ese verde,
ese azul,
la tierra
rojiza
polvorienta
bajo las suelas
de tus zapatos.
Mírate, acaricia
tu cuerpo, aclara
la oscuridad hasta
besar las cerradas
pupilas de ese
sueño.
Conviértete en
realidad abrazando
cada abrazo de esos
versos que alientan
el desaliento en la
nocturnidad del
pensamiento.

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