sábado, 21 de marzo de 2009

Tras las rejas,
perpetuo encarcelamiento
condenado a observa el
doble falseamiento de la
realidad.
Cada barrote, fuerte
metal golpeado por
el aire, son las sombras
de aquello que nunca
volverá a ser lo mismo.
Quiseran ser despojados
de los sinsabores arrastrados
tras cada caida, ser aquello
que un día soñaron.
Sobre los cerezos descansa
el rocío, sobre los almendros
florecen las ideas siendo
concebidas para ser
efectuadas, sobre la
ventana vienen los
recuerdos mientras la
gente calla y muda de
aspecto.
Nada dice nada y nadie
comprende la nada,
abismal sepulcro
de corazones rotos
y angustiados por
la desconfianza generada.
Máscaras maquilladas
sobre actuadas caminando
desorientadas tras acabar
cada función.
Tú no sabes nada, tan
sólo que han empezado
a florecer los sentimientos
guardados aquellos días
cuando el sol derretía
lentamente esas capas
heladas sobre el corazón.

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