sábado, 7 de marzo de 2009



A veces te

preguntas

porqué sueñas,

porqué delegas

la responsabilidad

de tu vida al mundo

onírico.

Cierras ventanas,

sueñas nuevas

puertas abiertas.

Cierras días con

un corazón callado

esperando que

sea por fin escuchado

y no engañado.

Gritas en silencio

mientras los

pies siguen caminando

sin dirección establecida.

Dices hasta luego y

te responden con

un adiós, das un

abrazo y la

única respuesta

es un bofetón.

Pero sigues

soñando porque

son los sueños

los latidos

rejuvenecedores

del corazón.

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