miércoles, 15 de abril de 2009

Caes, besas
con temblo
el suelo, poco
a poco pronuncias
ese nombre.
Caes y cesas de
mirarte en el reflejo,
pequeños relámpagos
brotan crujiendo ese
asfalto convertido
ahora en hogar
deshabitado.
Alzas el corazón
repitiendo la observación
de esa fotografía repetida
con frecuencia.
Coges con firmeza los
tobillos enderezando
el cuerpo, una vez
erguido gritas al silencio,
plasmas el olvido arrojándolo
al vacío.
Dibujas una sonrisa de
papel, calcas la tranquilidad
plagiando positividad,
temes conocer la realidad,
pues aún luchas por ese
sueño.
Defiende ese fuerte
debilitado por el tiempo
como ese último halo
de esperanza que reaviva
el latido de ese corazón
desintegrado por el
desamor.
Luchas, continuas batallando
sin armas ni armadura
exponiendo la ilusión ante
el fracaso de un tiempo
que no perdona.
Conoces el verdadero valor
del sentimiento, ese único
camino a la libre felicidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario