sábado, 4 de abril de 2009

Dos agujeros,
dos lágrimas
enquistadas
bajo el aguacero.
Parto de cero
mientras con la
mirada busco un
nuevo paradero.
Si mi corazón
estuviera sólo,
se vería acompañado
por la ausencia de
latidos.
Escucho el vaho
y lamento no haber
podido sacar esa
sonrisa de tu cuerpo
dolorido.
Escucho cada suspiro
mientras recuerdo
que tu marcha perpetuó
tu estancia en el abismo.

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