sábado, 18 de abril de 2009


Encerrada
en una caja
de cristal.
Ocho esquinas
donde el vaho
dibuja sentimientos
agolpado en el
corazón.
Desmenuzada la
vida, tan sólo
que un último
silencio convertido
en el preludio
de ese beso.
No más besos
iscariotes, ni congojas
propagadas como
alto fuego.
Incendiada esa caja
ahora son las cenizas
las que salen al encuentro.
Si encuentras la exacta
llave, abre esa puerta
hacia el corazón verdadero,
aquel que no teme decir
que tiene capacidad de
querer.
Encerrada en pequeña
caja de cristal de Bohemia
duermen las horas en
esta oscura primavera,
subo al cielo y abrazo
el aroma, vuelvo a la
tierra y camino sentada
esperando que alguien
decida apagar el fuego
de esta mirada nublada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario