jueves, 2 de abril de 2009

Entra brisa
perfumada
desgarrando
la tristeza.
Carcomida
conciencia
sobre la cama
pasan las horas
y el olvido no
olvida sino que
recuerda más que
nunca esa añoranza.
Deseo entrar pero
teme el deseo fracasar
y tener que guardar
de nuevo en el diario
las páginas escritas
mientras hablaba
el silencio de nuestras
mentes.
Sin pasaje pasan las
horas cayendo sobre
pétalos llenos de vida
desintegrándose por la
ausencia de misteriosa
nada.
Via láctea sobre tu boca,
cosmos infinito deseado
convertido en morada.
Continuan durmiendo
las voces, tan sólo
un ligero aleteo trastorna
lo que callado estaba.
Por ofrecer daría hasta
el aliento, por dar otorgaría
hasta mis sueños si
con ello lograra olvidarme
de esas huellas taciturnas
mendigas de las migajas
que dejó el pasado.
Entre líneas son
subsanadas las lágrimas,
entre líneas son llevados
los suspiros a lo más alto
de la cima.
Quédate y suspira pues
son ellos dulces besos
dados.

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