miércoles, 1 de abril de 2009

Para, mírame

dime qué piensas

y callaré.

Para, no sigas

caminando, pues

son largos los días

y tortuosas las

sendas que te alejan

de la vida.

Párate y deja que
fotografie al menos
una vez tu sonrisa
reservándola a esos
momentos de soledad
donde la tristeza trate
de ganar mi batalla.
Deten tus pasos y
dame la oportunidad
d abrazar tus lágrimas
pues ellas son lluvia,
ellas son renovación
del alma, tan sólo
deseo bañarme en
ellas y desepertar de
esta eterna primavera.
Espera y alza las pupilas,
esperáme en aquel café
donde las horas muertas
son resucitadas entre sueños
y versos de melancolía.
Mantente en constante alerta
por si alguna palabra cae
ante tus pisadas.

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