sábado, 4 de abril de 2009




Sábado, noche enclaustrada
en un diccionario sin palabras.
Duerme el mundo mientras
unos beben olvidando el
pasado.
Despiertan la música mientas
unos mueven y otros son
parados por el viento nostálgico
de una luna que acarició el
asfalto.
Noche dormida sobre la
ventana, es la almohada
quien maltrata el pensamiento
obligando a la mente pesante
a seguir pensando que será
del mañana mientras es el
ahora quien dormita entre
las sábanas.
Sábado, un día más recién
terminado, moribundo y
cansado habla con el próximo
amanecer mientras una voz
susurrante le dice que acabe
con cualquier tipo de ilusión.
Prolongadas las noches son
las paredes el escenario de
un nuevo sueño mientras
ellos hablan y el cielo se
mantiente en alerta sembrando
mudas melodías en desérticos
oídos rotos por la melancolía

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