martes, 19 de mayo de 2009


De marquesina
en marquesina,
espera la vida
ese medio que
le lleve al edén
de los amores
olvidados.
Una vez allí
pisarlos para
no volver a
sentir la extrema
melancolía ante
un presente lleno
aún mortecinos
años guardados.
Cuerpos que al
azar se juntan
batallando contra
el presente, sombra
y alma en busca de
esa luz que impregne
cada iris de un nuevo
color.
Sedienta boca desdibujada,
adquirida sonrisa cuando
tu voz me habla.
Maniquí desconsolado
tras cristales rotos,
distorsionando cuanto
pudo ver en aquel corazón
desolado.
Recuerda que un día amó
aquello que nadie supo
ver, recuerda que un
atardecer tan sólo
os separaba la brisa
siendo ella la máxima
cercanía.
Brisa de anochecer
convertida en letargo,
eterno amancer,
húmedo rostro enquistado
en versos marchitos ´
que esperan cosechar
ese amor guardado.
Nacerán nuevos días
y junto a ellos nuevos
destierros, morirá
el abismo y con él
tu nombre, pues
fue tu nombre
aliento y ahora
silencio.
Fue tu sonrisa
esperanza y ahora
desértico mar
con navíos a la
deriva.
Busca, camina,
siéntante pero
no te detengas,
pasaste cerca de
mí, pasa de largo
y no hables del
cielo ni del azar.
Borra tu esencia,
y podré ser libertad.

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