viernes, 8 de mayo de 2009

"Desde el momento en el que por mutuo acuerdo una palabra se entiende, ya es buena" Larra, Artículos de Costumbres

El viento golpea
altos ventanales,
juega con la escasa
luz que dejaste.
Soplos olvidadizos
aletean contra la
pared, siendo el
eco acuoso de
las pupilas fuerte
charol encubriendo
los ojos.
Vidriosa boca cerrada,
árboles sujetos al suelo
tratan de escapar de
este tiempo.
Peldaño tras peldaño
subo mientras bajo
hacia la asonancia
de un atardecer
arrítmico.
En la luctuosa sombra
de agridulces besos
sello con la lengua
el corazón.
Cicatrices buscan
amparo, bailan
sólas lamiendo
los último hielos
de esa copa ahogada
en los decibelios.
Cínico contraste
entre tú y yo,
mientras unos
luchan por reconstruír
lo que otros derriban.
La vida pasa y con
ella pedazos de
sueños escondidos
bajo la cama.
Puentes con peldaños
entre oasis de conformismo
heredado gritan al alba
cuanto pudieron ser y no
serán por convención social.
Visionarios lloran mientras
ven morir el arte en lujosas
calles de Madrid.
Artistas "consolidados"
venden vidas bohemias
mientras guardan grandes
sumas de dinero en sus
bancos.
Pseudo escritores por
encargo llevan a grandes
pantallas lo que entendemos
por literatura, haciendo de
ella una simple prostituta
entregada a indecentes
cuerpos que buscan
una momentánea felicidad.
¿Qué queda de las pasionales
y melancólicas palabras de
nuestros antepasados?
Nada, no hay nada sino
vacio y autoengaño,
literatos alejados del
anonimato con grandes
cargos tanto en televisión
como en política mecanizando
y alienando la cultura hacia
pasos unidireccionales
que llegan tan sólo
a la simple mirada económica
de un sueño.
Pues los soñadores son
tan sólo fracasos escolares,
venden etiquetas, maquillaje
y caretas pues no conviene
que pensemos no vaya a ser
que despertemos y luchemos
por la verdad.
Demasiadas mentiras encubiertas
hacen del panorama intelectual
la eterna insidia por la alteridad,
por la superación del día a día,
por la compresión, arrastrando
el amor a la lujuria pues como
tal dejó de existir hace ya
mucho tiempo.
¿Y qué nos queda?
Lucha, incesante lucha
contra aquellos que dicen
que el amor no existe,
por aquellos que prostituyen
el mundo buscando tan solo
la riqueza personal.

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