lunes, 4 de mayo de 2009


Escaparates de muñecas
marcan la perfección
humana, entre rejas
tristemente hablan,
un hilo de voz
entrecortado por
un frío materialismo,
cubre de narcisos
las aceras de una
resbaladiza ciudad
donde es fácil caerse,
donde es difícil
saber quien es quien,
caretas, risas maquilladas,
palabras vacías que no
dicen nada, apariencia,
teatralidad, música
abotargada y embotellada
en pequeños auriculares
carentes de originalidad.
Soy de cristal, bebo
del aire, respiro
los suspiros cuanto
más cerca estoy
más abrazo el destierro.
Oculta en tus pestañas
acaricio tu cansancio
sin que veas que estoy
aún aquí, a tu lado.

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