martes, 12 de mayo de 2009

Rayos en las
palmas, luces
apagadas que
alumbran selladas
lágrimas.
Sin respiración
decoro la sonrisa,
arrastro la boca
sobre cada reflejo,
beso, comento,
bebo.
Silencio, caen
las noches bailando
con una menguante
luna, rostro de plata
colgado en el pecho.
Eterna ascención
a esa via láctea,
buscando tu cuerpo
en lo más alto del
recuerdo.
Anclados los pies
en el viento mezo
esa despedida no
dicha, ese abrazo
muerto antes de
tiempo.
Busco y por más
que observo no
te encuentro.
Pinto versos
sobre tu lejano
destierro aquel
donde habitas,
ese espacio sin
sufrimiento ni
tiempo.
Pinto cuadros
recomponiendo
tu nombre, ese
imborrable susurro
dormido en mis oídos.
Beso, sigo besando
tu aroma, extraña
maleza creció en
la garganta.
Te canto, te escribo,
cargo flores en cada
imagen, reconstruyo
pétalos de olvido sobre
el dolor vertido en la
angustia, esos años
perdidos y desconsolados
gritándote desde el silencio
que volvieras al menos
para despedirte de mi
cuerpo.
Corto espinas, las clavo
en cada pupila,
huyo del miedo a
perder lo poco que
tengo.
Vacio el mar vertiendo
el agua en las cuencas,
parpadeo, distorsionada
realidad donde puedo
ver más allá de los
sueños.

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