sábado, 23 de mayo de 2009

Siniestro total,
cielo iluminado
en blanca noche.
Difuminado
maquillaje sobre
cenizo rostro.
Caían las horas
en el bolsillo,
guardé en la
memoria
cada movimiento.
Sentada la luna
en el rocío,
retrocedía la
mirada hacía
el silencio.
Fuerte hielo
pisando tu
cuerpo.
Lames los
puntos que
suturaron
las heridas
provocadas
por la decepción.
Huyes bajo tierra
en la eterna
nocturnidad
del dolor.
Regocijándote
en la melancolía,
tu cuerpo, ahora
imperio cuenta
con oasis, cuanto
más cerca estás
el miedo más
se adueña.
Tiemblas, y
con las gotas
de sudor disfrazas
el desconsolado
llanto de un niño
que nunca estuvo
preparado para
conocer este mundo
plagado de falsas
ironías y mentiras.
Ahora deseas ser
invisible, caminar
sentado siendo
no mencionado,
no amado ni
besado.
Huyes de ese
amor conocido
en base al desamor,
la emoción queda
lejos, entre lápidas
anónimas.
Bebes el aire
contaminado de
esencias que hablan
de la vida sin ser
vida.
Ahora, mudas de
cuerpo, de corazón,
lo que fuiste ayer
no lo eres hoy.

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