jueves, 18 de junio de 2009

Contando horas,
iluminando la
noche recordando
cada palabra.
Cosiendo las
pestañas, creando
redes que contengan
la tristeza.
Puse nombre a tu
rostro, puse voz
a tu boca.
Conocí el sabor
de dulce compañía.
Sola, arrebato ese
tiempo pasado
reteniéndolo en
las pupilas.
Bajo un cielo
cansado, bajo
una estrella
que ensombrece
más que alienta.
Cierro los ojos,
las luces apagadas,
recorro palmo a palmo
tu corazón.
Le digo desde lejanos
sueños que el tiempo
no es tiempo sino
espera y deseo.

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