miércoles, 24 de junio de 2009


Dos segundos,
permíteme que
suspire de nuevo
para salir a tu
encuentro.
En la lejanía
las voces calladas
gritan, invaden la
noche de una
ciudad sin sueño.
Dormidos en un
beso, acariciamos
el éxtasis extremo.
Cartas correspondidas,
cuya firma y letra
viajan a través de la
distancia hilando
las sonrisas al alma.
Parada estacional
borrada de la mente,
esperando que la
espera muera.
Corro hacia ti,
me siento en el
quicio de una ventana,
te miro, observo.
Son las ramas quienes
golpean esta noche
cada cristal, pupilas
blancas carceleras
de lágrimas enquistadas.
No hay esquinas ni calles,
Madrid ha desaparecido
tras los pies.
La sonoridad de este
nuevo cosmos, sueño
materializado recogido
y refugiado en mis
brazos.
Embellecida la tristeza
dibujo de nuevo la sonrisa,
corazones simétricos,
bocas paralelas en ese
punto de encuentro.
Duermo, te beso,
adormecida sigo
hablando al cielo.
Recorrí un largo
camino, pero llegué,
estoy aquí.

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