martes, 9 de junio de 2009


Mendiga del
futuro añorando
el pasado, pasando
por alto el presente.
No entiendo, no
comprendo el segundo,
un pequeño espacio
de tiempo ocupado
por rostro y nombre
perdurable.
Camino sin caminar,
cayendo en torbellinos
lacrimógenos de hielo.
Rasgo las manos con
cada verso, ese pequeño
sueño que mantiene los
suspiros.
Solitaria soledad
lucha contra la ausencia,
ese todo convertido en
nada tras cruzar el umbral
del ensoñamiento.
Fijo carteles solicitando
respuesta: mujer de
mediana edad, requiere
exactas palabras que hagan
de la vida un sueño y de los
sueños una realidad, donde
poder llorar con libertad
en un mundo enmascarado
por insidiosos corazones
plastificados y prosificados
bajo propagandas cristalizadas.
Propagandas que encierran
la verdad asesinando cualquier
opción de amar.

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