lunes, 22 de junio de 2009

Rostro escondido
en mitad de la
noche.
Rostro disfrazado,
edulcorado con
dulces palabras.
Palabras que viajan,
caen en la pupilas
tras ser escuchadas.
Pupilas que leen
brillando en la
oscura noche
olvidada.
Rostro escondido
tras disfrazadas
sonrisas.
Caretas, personajes
atados a páginas
blancas, cortanto
hilos, deshaciendo
nundos, caen en
silendo las tardes
de verano cuando
bajo un sol que
quema más que
ilumina, el recuerdo
viene al corazón y
junto a él la soledad
abraza a la solitaria
mirada de un reflejo
espontáneo.
Cerradas las puertas,
asfixiadas las ventanas,
comen de la esperanza
aquellos que lloran
en amargo destierro
de incomunicados
sentimientos al alza.

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