jueves, 23 de julio de 2009

Sin gloria,
los dedos
teclean
las cuerdas
vocales dejando
sin voz a quien
un día pudo
hablar.
Sin gloria,
trabajan por
salarios mínimos
protituyendo la
libertad.
Sin gloria,
caen las cenizas
sobre las pupilas
ensombreciendo
el rostro de aquellos
que un día lucharon
por la libertad.
Sin gloria, las palabras
arrojadas al intenso
fuego que revive
cada recuerdo atizando
con furia la realidad.
Sobre estáticos
pasos deambulan
aquellos que desean
abrazar la soledad,
se mueven, se mueven
contra una vida sin
respiración.
Un día fuiste el todo
siendo el todo la nada
de tus desgraciadas
palabras nacidas de
la mentira.
Arrebataste el amor
de tu pupila llevándote
esa infancia que no pudo
ser devuelta, las calles
teñidas de muecas,
abarrotadas de ensoñadas
esperanzas, te llevaste
el consuelo sustituyendo
su corazón por un complejo
universo producto de la
desazón.

Te observo desde la lejanía
de un recuerdo, dibujo tu
boca, tus manos, aquellos
veranos sobre bahías
de plata cuando juntos
mostrabas a través de tus
ojos mágicos mundos marinos.
Respirábamos al unísono
la brisa del oleaje siendo
éste mismo un mar embravecido
que ha recorrido durante
catorce años mi rostro
dejando sin color aquellos
ojos que un día te hablaron
desde el corazón.
9 de agosto, sin gloria,
sin sueños, las palabras
cayeron en profundo
eco, los abrazos quedaron
en coma, en suspensión
una vida ahogada presionando
el corazón mientras bombearon
las lágrimas sobre ese costado
roto.

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