martes, 29 de septiembre de 2009


Bailes de
palabras
sobre tierra
negra.
Perdido el
rostro pierde
el mar el horizonte.
Heridas manos
descubiertas,
desangrada
existencia
conforme
el aire camina
entre tu espalda
y esa luna no
plena.
Malgastada
piel tras dolorosa
caída, levantas,
alzas la vida.
Miedo.
Temor no deseado
estremecido por
la ausencia.
¿Ausencia?
Calla el lenguaje,
historias que no
comienzan dan
comienzo a un
prolongado tiempo
cuya austeridad
aterra.
Tarde, se hizo
demasiado tarde
para aquellos
ilusos emprendedores
que depositando
la voluntad bailan
ahora sobre el
agua de una tempestad
encolerizada por esa
indeseable angustia.
Amor.
Pura transición
de la locura a la
razón.
RISA.
Camino al eco
de la soledad
regocijada en
la autocompasión
por haber soñado
y perdido el alma
en aquello oculto
tras capas de
fantasías ensoñadas
cuando el rostro
tuvo nombre
y el sentimiento
un pequeño
refugio en aquel
horizonte perfilado
por una sonrisa
que alumbró
cierto día la oscuridad
de un cuerpo siendo
ahora este cuerpo
una habitación vacía
con máscaras sin
nombre.

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