jueves, 3 de septiembre de 2009

Poetas con palabras
inútiles en los bolsillos
claman la demencia,
llenan de versos
solitarias calles
angustiadas por
pasos perdidos
nacidos tras
una mísera
deshumanización.
Todo es arte siendo
el todo una repentina
innovación, sin término
medio, extremos en
constante conflicto
dan a luz nuevos
versos ahogados
por la ausencia de
pasión.
Esa pasión que un
día abrasaba las aceras,
esa pasión por la verdad
cuando la paz era paz
y no guerra perpetua.
Estás, te encuentras,
sientes sin sentir
el presente echando
de menos el pasado
Sin vivir. Llegas al
clímax de un mundo
sin brillantes ideas.
Conmovido callas
esperando que
esa nueva esencia
aparezca, decides
esperar y en lo más
hondo sabes que
aún tardará.
El reloj sigue
comentando
cada segundo
dando el último
boletín oficial.
Tu estado. ¿En
que momento
te encuentras?
Sufres y en el
sufrimiento
abrazas la
melancolía,
esa pequeña
y agridulce
nostalgia de
tiempo pasados
convertidos en
eternidad pues
al fin y al cabo
somos un saco roto
de palabras perdidas
y recuperadas con el
paso de los años
haciendo de nosotros
viejos diarios que contemplan
aquello que un día fuimos
y no volveremos a ser.

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