jueves, 29 de octubre de 2009

Llora la
tierra.
Una tierra
de nadie
convertida
en guerra.
Llora porque
desea estar
sóla, no ser
motivo de
disputa sino
de creación
y arte.
No desea
ser musa
de fríos
corazones,
no desea
llorar más
sangre ni
que la sangre
bañe su rostro
al amanecer.
Lloran niños
abandonados
cuyas mutiladas
pupilas dejaron
de ver la libertad.
Lloran los niños
al ver que sus
padres no volverán
pues esa última
bala penetró la
esperanza de un
mañana.
Ahora dormidos
en la eternidad,
sus manos tratan
de acariciar esos
rostros abandonados,
esas sonrisas quebradas.
¿Qué será de ti, amarga
Tierra, sembrada de
odios y rencores
clavados en tu piel?
¿Qué serán de aquellos
niños que dejaron de
ser niños al verlos morir
sobre tu vientre?

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