viernes, 23 de octubre de 2009

Piensas,
alzas la
mirada,
incómodo
ves que te
observan.
¿Porqué?
¿Porqué
pensar no
está de moda?
Es más llevadera
la mente falsa
que no sueña
ni lucha sino
que se deja
llevar hacia
extrañas esferas.
Fluyen de las
manos la pasión
encerrada.
Pasión sentada
mientras crueles
dedos castigan
cada palabra.
Observas.
Cegado no ves
más allá del
límite de un
muro pintado.
Tantas pinturas
para enmascarar
la misma soledad,
tantos egos vertidos,
proyectados
en esa única sala
habitada por
sombras blancas.
Sin leer más allá
de lo escrito,
los últimos datos
económicos recitan
que el mundo está
mejor.
Que tan sólo hay
que cubrir el cuerpo
con telas que alimenten
la desnudez, que tan
sólo hay que esperar:
ellos seguirán recitando,
mientras la realidad
se ha convertido en
mendigo de malas
gestiones, de infantiles
juegos mundanos
que apostaron por
la muerte innecesaria
de antiguos sentimientos
libres en un país
que dejó de serlo
tras convertirse
en el escenario
de un cruel asesinato.
Él yace en el mismo
suelo que tú y yo
pisamos a diaro,
nadie quiso socorrerle,
caras falseadas rieron,
Madrid murió
vendiéndose a
pensamientos
inútiles que olvidaron
que las pasiones tan
solo pueden ser
pintada por la
esencia del arte.

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