lunes, 23 de noviembre de 2009

Eres ventana,
puerta, ese
último escalón
que ancla dos
vidas desconocidas.
Eres ese puente
que una vez pasado
es olvidado.
Conectas vidas
para luego quedar
en la anonimia.
Eres utilizado, ese
gran olvidado,
ese candelabro
sin llamas, que
espera la llamada
de ese mundo
descubierto
y transmitido
a través de los
ojos.
¿Para qué?
¿Porqué?
Gente desgraciada
que pisa tu vida
como si fueras
ese escalón de
acero.
Gente de hierro
cuyos puños golpean
tu pecho conforme
roban tus conocimientos.
Soledad, conectas vidas
para ser desterrado
al amargo silencio
de noches escritas
donde tan solo encuentras
el consuelo en tus propias
lágrimas de fuego.
Cansancio, helada mano
sobre el pecho al descubrir
que la gente tan sólo son
máscaras al descubierto
cuyos prácticos guiones
permiten destruír sueños.

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