lunes, 16 de noviembre de 2009


Lloran como
mendigos
los que no
lucharon con
valentía en
su debido
momento.
Roban lágrimas,
asesinan la infancia,
sin inocencia ni
sueños la vida
agoniza en manos
de una libertad
pintada.
Sin voz, las palabras
son pisadas, las manos
golpean con dureza
la atormentada noche.
Impotencia.
Perpleja indiferencia,
no luchas, no respiras,
amarga demencia aferrada
con insitencia a cada herida.
Sentado, con la cabeza entre
las manos y el corazón
adormecido, potencias
el cansancio alargando
la espera.
Sin mirar la realidad,
sin acariciar el día a
día consolidas cada
paso en el eco de una
antigua sonrisa.
¿Quién respirará
por tí si tú no
respiras?

No hay comentarios:

Publicar un comentario