miércoles, 18 de noviembre de 2009


Pisas un suelo
imaginado.
Pisas la cercanía
deseando escapar.
Primero, caen las
manos,
acto seguido
el cuerpo,
eres aire,
eres viento,
fuerte tempestad
sobre ojos ajenos.
Como un perro,
la rabia se abraza
al estómago, pisa
cada pared hasta
golpear las pupilas.
Abiertas las ventanas
pequeños rayos
destruyen la calma
reemplazándola
por atormentadas
palabras.
Eres piedra, eres
cielo, eres todo
aquello que nunca
fuiste.
Sentado desde un
rincón vacío tu
cuerpo no es cuerpo,
no eres ser sino
esencia, aquello
que dulcifica la
existencia.
Desfigurado ayer
sentado en la
ventana, puerta
cerrada dando la
espalda a quien
pidiendo auxilio
es exiliado de una
sociedad que determina
la valía de un ser humano.
¿Ser humano?
Pisas o eres pisado,
sin término medio
las calles divididas
por ensombrecidos
atropellos.
Muere Madrid y
nadie habla, todo
queda oculto en
el recuerdo,
un día fuiste lo
que no volverás a
ser, un día fuiste
sueño y hoy, al
amanecer te convirtieron
en un nombre en busca
de un rostro nuevo.

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