jueves, 24 de diciembre de 2009

Brillan luces
sobre oscuras
almas que
lloran los
recuerdos
frente a mesas
decoradas.
Lloran las
sillas vacías
decorando
una suave
y agria sonrisa
esperando que
llamen a la puerta
quienes fueron
desterrados por
la vida.
¿Dónde están?
¿Regresarán
aquellos cuyos
sitios siguen
reservados?
Busco sus cuerpos,
sus gestos, cada
mínimo detalles
de sus esencias.
Busco sus abrazos,
sus besos, esas
palabras que
rejuvenecían
la vivencia.
Ella y él,
se abrazan
en la distancia
mirándonos,
nosotros les
pensamos,
les hablamos
esperando una
respuesta.
Pasan y mueren
los años frente
a nosotros,
anulados, anclados
por la melancolía
extrema de una
partida repentina
sin despedida.
Duele respirar
sin morir cada
día en el intento
fallido de olvidar
el dolor de cada
ausencia.

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