domingo, 27 de diciembre de 2009

Días sentados
en bancos,
carteras que
lloran.
Niños aferrados
a maternas manos
besan esa infancia
perdida hace ya
demasiados años.
Sobre grisáceos
días caminaron
esperando la llegada
del momento aún
no escrito.
No culmina el deseo,
no finaliza la espera
sentados sobre la
lluvia, son guardadas
las visiones del mañana.
Olvidando el presente
una realidad abrazada
por cada párpado,
capturado el movimiento
los silencios hablan.
El tiempo habló
de viejas historias,
susurró que la
dificultad fortalece
que el dolor es la
mejor escuela,
caes, te detienes
cubres el llanto,
enmascaras la
boca y sonríes
deseas arrastrar
las manos por el
suelo hasta que
brote la sangre
que te envenenó,
deseas salir de ti,
abandonarte y
encontrar en el
abandono ese
ligero escalofrío
dejándote llevar
por dulces manos
que escriban en
tu cuerpo lo que
fue acallado por
el miedo.

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