miércoles, 23 de diciembre de 2009

Lenguas arrastradas,
lenguas que sellaron
la ignorancia con
dulcificadas palabras.
Promesas marginadas,
cortando lenguas,
levantando el
cuerpo de aquellos
lugares que un día
fueron visitados.
En el abandono
de una mirada
presuntamente
verdera la decepción
tras el conocimiento
golpea con su garras
el rostro ilusorio
que pestañeó perplejo
de felicidad.
¿Amistad?
Esa mano vil asesina
de futuro, ese pie
que te hizo caer
a lo más profundo
del solitario universo
del recuerdo.
Fuiste retales de amistades
que embellecieron tu vida
atrapando esas lágrimas,
lágrimas mal usadas,
prostituídas lágrimas.
De tejado en tejado
convertiste el ardor
en hielo y éste en
falsa arquitectura
de una vida decorada
con artificios callejeros.
Duele y dolerá el
desagradecimiento,
prostitutos de sentimientos,
caerán a los pies de quienes
sufrieron vuestros puños
de aceros.
¿Indiferencia? Tal vez
mañana, pero hoy, ocaso
angustiado por el descaro
de quienes lloraron en el
regazo ascendiendo gracias
a la inocencia de quien tendió
sus brazos.
Hoy no nace la indiferencia
ni el arrepentimiento, tan sólo
vio la luz en noche oscura
la impotencia de un querer
malpagado.

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