jueves, 31 de diciembre de 2009

Morirá el año,
morirán las
horas perdidas
en aquel cementerio
de sillas vacías.
Morirán momentos
agridulces para
ver nacer nueva
vida que
escriba sobre
la piel nuevas
historias.
Llegó el momento
de partir las lágrimas
y conocer con nueva
mirada el nacimiento
de aquello que esté
por venir.
Saborear con un
nuevo corazón
el rejuvenecimiento
del alma.
Dejar de caminar
sentada para caminar
hacia la esperada
felicidad.
Morirán para renacer
de nuevo las gotas
de lluvia sobre la
cara, ese despertar
que alumbre la oscuridad
haciéndome llegar aquellas
cartas nunca dadas.

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