miércoles, 20 de enero de 2010

Como hoja
de papel
bañada
en tinta
acuosa.
Una tinta
que no
tiene en
sus manos
nada que
decir.
Esas fueron
las ilusiones,
un suspiro
cosido al
olvidadizo
presente
que pidió
lo otorgado.
Viene el pasado
riéndose de mi,
crueldad no
tolerable,
risa sarcástica
escondida en
la tristeza pues
no hay otro paso
que silenciar el
sueño con manos
de acero.
Ser lo esperado
para quedarse
en la espera,
ser lo soñado
para quedarse
en un simple
soplo.
Jugarán las
palabras a
esconder
la verdad,
mentirán
mas que
hablan
quienes sus
pies sean
paralizados
tras la pérdida
de un efímero
aliento.
El tiempo no
merece ser
considerado
ni aceptado.
El rostro cuyo
nombre dejó
de ser nombre
abandonando
su idílica esencia
para convertirse
en rastrera batalla
perdida, no merece
ser recordado por
aquello que un día
fue y no volverá
a ser.
Reencarnada
incertidumbre
escrita con falsas
muecas que hoy
hablan para
adormecer
la conciencia.

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